Me han entrado muchas ganas de escribir esto, porque llevo un tiempo pensando.
He pensado acerca de algo, que se me está haciendo cada día más complicado de analizar.
Pero creo que me entrego a Narnia, a ver si Aslan me lo sabe explicar.
Me gustan los trenes.
Me gustan los trenes,
pero no por sus leyendas urbanas.
Me gustan los trenes,
pero no por sus historias contadas.
Me gustan los trenes,
no por lo que son, sino por lo que representan.
Me gustan los trenes porque significan mucho,
pero ese "mucho" sólo lo sabe alguien,
y ese alguien ni siquiera sabe cuánto le escucho.
Me gustan los trenes, no por su calor acogedor.
Me gustan los trenes, por su capacidad de mostrar amor.
Las sensaciones que se comparten en un tren
no tienen precedente.
Pensando a veces me siento como un rehén.
Un rehén atrapado en la estación "Quererte".
Y por tanto ese gusto que compartimos por los trenes,
en un tren te dejaré ir,
si eso es lo que quieres.
Me gustan los trenes,
pues lo mismo que van
lo mismo vienen,
pero si de verdad los quieres,
aunque las personas huyan,
quedan los sentimientos de los que los tienen.
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