sábado, 17 de diciembre de 2016

Caballero y dragón.

He aquí un poema que no tiene pretensiones, no va dirigido a nadie en especial, simplemente me invadió la inspiración.

Viene un derribo
¿Lo paro o esquivo?
No importa su aliento
pues vengo sediento.

Créeme, será sangriento,
pero pobre dragón,
hoy no seré tu alimento.
Juguemos hasta que baje el telón.

Eso es lo que siento
tengo que hacer de mimo
y apartarle de camino
Le miro y me miento.

Ven, dragón
¿Escuchas mi pasión?
Siente mis latidos
que por ti están confundidos...

Separados por el destino
por circunstancias enfrentados
Oye mi lamento
y es que... te siento tan dentro...

No me verás tambalear
porque ya caí hace tiempo.